domingo, julio 27, 2008

Refriting Estival...

Pos como todo el mundow, cuando llega esa cosa pegajosa y sudorosa llamada comunmente verano, me entra el perrerismo y como quien no quiere la cosa, introduzco una cosilla que ya hice algun tiempo atras...
Si...es por pura vagueria y porque ando algo fastidiado con una muela que me porculiza ultimamente, mas de lo normal...Y porque un colectivo de patatas con sobredosis de cafeina, les ha dado esta pasada noche por interpretar secuencias musicales de la pelicula " West Side History " con lo que dormir, ha sido tarea imposible...aunque se lo han currao.
A lo que voy, que en vez de articulillo nuevo, hay chorrada refrita...



La Verdadera Historia de Mr. Meshugge (version integra)

Como cada viernes, el despertador sonaba a las 6:45. Mr. Meshugge se desperezaba y sonriente, se levantaba dando un pequeño respingo. Se dirigia al baño canturreando entre dientes, dando pequeños y garbosos pasitos. Mientras se aseaba, se contemplaba en el espejo redondo del baño y con una sonrisa, se dirigia a su imagen reflejada:
- Buenos dias, como le va? Hoy tiene un aspecto magnifico, si me lo permite...
- No tan bueno como el suyo, por su puesto- le respondia su imagen- me encanta su pijama, esas rayas verticales azules quedan de maravilla sobre el fondo granate!
- Oh!, muchas gracias! y ademas no sabe lo confortable que es...
Poco despues, Tras haber desayunado un zumo de ciruelas,dos tostadas con mantequilla, un barquillo relleno de nata y tres pastillas de chocolate, como cada dia, se dirigia al recibidor para recojer su enorme abrigo gris, su sombrero a juego y su paraguas. Y con aire risueño, se disponia a salir a la calle, para su paseo matutino de cada viernes. Se dirigia en primer lugar a comprar la ultima edicion del Incredible Yorkshire Post, un periodico de baja tirada a causa de las estrafalarias noticias, de las que se hacia eco. Desde testimonios de gente que juraba haber visto al Yeti tomando el sol en las Bahamas, a supuestas entrevistas a todo tipo de seres y criaturas, como el suplemento especial publicado hacia dos semanas " Si, me case con una calabaza".
Y como olvidar las increibles fotografias que ilustraban muchos de esos articulos, como la sensacional fotografia del no menos fantastico" Platillo Volador con forma de Tarta de arandanos", visto en Bristol.
Una vez adquirido dicho periodico, su siguiente parada era la oficina de correos situada a dos manzanas de alli. Sus empleados observaban perplejos como desde hacia algo mas de doce años, Mr. Meshugge recibia paquetes de distintas formas y tamaños, cada semana. Cada viernes sin falta, a las 10: 34 aparecia por la puerta de la oficina, sonriente. Y con sus pequeños y saltarines pasitos se dirigia a la misma ventanilla de siempre.
- Buenos dias, Charlie!
- Buenos dias, Mr. Meshugge. Como le va?
- Muy bien, Gracias- contestaba, este- hoy hace una esplendida mañana y todo parece indicar que el resto del dia, continuara igual.
- Tan risueño como siempre, Mr. Meshugge. Aqui tiene - dijo Charlie, entregandole una enorme caja de carton- Tengo que preguntarselo...Como es que recibe paquetes cada viernes, desde hace tanto tiempo?
- Tengo muchos amigos y no paran de hacerme regalos!- contesto Mr. Meshugge, con una amplia sonrisa- tengo la casa que parece un almacen, jajajaja.
- Y por que le hacen tantos "regalos"?
Mr. Meshugge solo se limito a levantar los hombros sin perder su magnifica sonrisa...
- Esta bien - dijo Charlie algo decepcionado - Usted siempre tan misteriosos. Supongo que le vere de nuevo el viernes que viene, no?
- No lo dudes mi querido Charlie, aqui estare de nuevo. - y dicho esto, desaparecia por la puerta con su ya tipico andar.
Al poco tiempo, cruzaba la puerta de su pequeño, pero bonito jardin y abria la puerta de madera de su pequeña, pero bonita casa de dos plantas. Dejo el paquete encima de la mesa del comedor y se quito el abrigo y el sombrero. Dejo el paraguas en el paraguero metalico que habia al lado de la perchera y se dispuso a preparase un te. Mientras lo preparaba, recordo la pequeña comversacion con Charlie, el oficinista de correos, sin perder la sonrisa. Nadie podia imaginar cual era el secreto de Mr. Meshugge. Porque, tenia un secreto. Algo extraordinario que hacia de Mr. Meshugge una persona especial. Y en parte, era a causa de los misteriosos paquetes que recibia. Paquetes que no contenian ni una sola etiqueta, ni una pista o señal que pudiese desentrañar su contenido. Solo una etiqueta cuadrada de color naranja con letras negras en las que ponian unicamente dos palabras: Mr. Meshugge.
Y el paquete grande y cuadrado que se hallaba encima de la mesa del salon, era algo que Mr. Meshugge habia esperado ansioso durante mucho tiempo.
Con la taza de te en la mano se sento en la silla de la mesa, observando sonriente su ultima y reciente adquisicion. Con exquisito cuidado, quito el papel marron que envolvia la caja. Despues, poco a poco, levanto la tapa de carton de la caja y contemplo su contenido.
La sonrisa de Mr. Meshugge se amplio todavia mas y reparo en el sobre que se hallaba dentro, junto al pedido.
Saco la pequeña tarjeta y la leyo en voz alta:
- Estimado Mr. Meshugge:
Nos congratula hacerle llegar Por fin, la ultima pieza de la coleccion. Lamentamos la demora y los problemas que esta, haya podido ocasionarle. Es usted uno de los miembros mas destacados de nuestra "especial" sociedad" y aunque sabemos que no necesitamos recordarselo, le rogamos que mantenga la total discrecion que por otro lado, tan bien ha mantenido hasta la fecha.
Deseamos pues, que disfrute en la aplicacion de los envios realizados y de los articulos adquiridos.

PD: instrucciones de uso adjuntadas en el dorso.

Despues de comprobar la existencia de dichas instrucciones, Mr. Meshugge dejo en la mesa el sobre y la tarjeta y se dispuso a extraer el contenido de la caja, con la felicidad claramente posada en su anciano rostro. Despues de tanto tiempo, por fin!

Mr. Meshugge apenas podia contener la emocion. Al levantar la tapa de carton de la caja, aparecieron ante el ciento de pequeñas virutas de espumilla de diferentes colores. Metio entonces las manos en el interior de la caja y busco a tientas su valioso contenido. En cuestion de segundos, sus dedos fueron atropezar con un objeto. Lo extrajo con cuidado y lo observo con entusiasmo. Era un pequeño estuche rectangular de cuero de color negro con pequeñas filigranas doradas en la tapa superior, que hacian juego con el pequeño cierre y la inscripcion de la parte superior del estuche, donde en dorado se podia leer : Mr. Meshugge.
-Bien, llego el gran momento- dijo en voz alta, paseando sus dedos sobre el pequeño cierre dorado- Veamos...
Al accionar el cierre, la tapa del estuche se abrio dejando su contenido a la vista. Brillando con intensidad, se hallaba una pequeña llave dorada. Esta, no contenia detalle ni dibujo alguno. Aparentemente, no era mas que una pequeña llave dorada, pero Mr. Meshugge sabia perfectamente cual era su uso. Algunos meses atras, habia llegado a su casa el envio mas grande de cuantos habia recibido. Envuelto en el habitual papel marron, habia recibido un enorme baul de madera. El baul, carecia de adornos. Solamente la cerradura del mismo tenia bellos grabados y ribetes que contrastaban con la sobriedad de la madera. Y era en esa cerradura precisamente donde encajaba a la perfeccion la llave que acababa de recibir Mr. Meshugge.
Asi pues, jugueteando con la llave entre sus dedos y silbando una alegre tonadillia, fue caminando con sus habituales pasitos saltarines hacia el sotano de su pequeña y confortable casa.
Y mientras caminaba y silbaba, su mente se llenaba de imagenesd de todas aquellas cosas que podria realizar apartir de ese momento. Su gran momento. Al llegar al sotano, acciono el interruptor que habia al lado de la puerta y una tenue luz, que provenia de una bombilla que colgaba del techo, ilumino el pequeño sotano. Ya en frente del baul, introdujo la pequeña y dorada llave. En cuestion de segundos, la tapa del baul estaba abierta. Como un niño al comprobar sus regalos de navidad, Mr. Meshugge contemplaba el contenido del baul con entusiasmo.
-Esta noche, por fin podre cumplir mis sueños. - se dijo con satisfaccion - No veo el momento de empezar.
A las ocho y cuarenta y dos de la tarde, Mr. Meshugge acababa de cenar. Despues de dar buena cuenta a dos tortitas, una porcion de queso tierno con un poco de miel, una tostada con mermelada de melocoton y mantequilla y una pera, se dispuso a asearse en el baño. Despues del obligado aseo, fue a su habitacion y se vistio para la gran ocasion. Un elegante frac de color negro, una pajarita de color rojo un sombrero de copa de color negro, unos finos guantes blancos, unos brillantes y cepillados zapatos de color negro tambien y un pequeño monoculo, que si bien no era mas que un adorno, le daba un aire de distincion y elegancia indiscutible.
- Bueno, a llegado el momento esperado - dijo mirandose en el espejo, mientras se ajustaba la pajarita - mi gran momento...
En el recibidor, Mr. Meshugge, se colocaba una elegante capa de color negro para protegerse de la fresca temperatura nocturna y alargando el brazo hacia el paraguero, se hacia con un hermoso baston de caña de color negro con una empuñadura plateada. Un ultimo vistazo a la casa y Mr. Meshugge, salia a la fria y oscura calle.
Pronto, sus vecinos verian que derrepente Mr. Meshugge convertia en costumbre, sus salidas nocturnas. Algo que sin duda era excepcional en Mr. Meshugge ya que hasta hacia algunos dias, las actividades de Mr. Meshugge no pasaban de ir al kiosko a buscar su estrafalario periodico favorito e ir despues a correos, cosa que desde que realizaba sus misteriosas escapadas nocturnas, ya no hacia. De hecho, Mr. Meshugge ya no salia de dia. Solo se le veia salir de noche de su casa y regresar al cabo de unas horas en compañia de bellas jovencitas.
Los comentarios entre sus vecinos eran se lo mas dispar. Algunos opinaban que Mr. Meshugge debia haber recibido alguna enorme herencia y que con ella disfrutaba lo poco que le debia quedar ya de vida. Cosa que a las vecinas les pareceria normal si no fuera por el hecho de que siempre espiando a escondidas, por supuesto, le observaban llegar con alguna muchacha de dudosa moral.
Pero Mr. Meshugge indiferente a los cotilleos de sus vecinos, continuo cos sus idas y venidas nocturnas. Y por supuesto, continuo acompañandose de hermosas muchachas, importandole bien poco el que diran.
Algunos meses mas tarde, en una fria mañana, el insistente y repetitivo timbre de la puerta principal despertaba a Mr. Meshugge. Y desperezandose se coloco el batin, mientras aun algo somnoliento tanteba con los pies hasta dar con sus comodas zapatilla.
- Ya voy, ya voy- se dijo, al oir de nuevo el timbre- corcho, que impaciencia!
Al abrir la puerta, se encontro con dos agentes de Scotland Yard de aspecto impecable.
- Buenos dias - dijo uno de ellos- soy el oficial Tipps y el el agente Robertson.
- Buenos dias tengan- contesto algo sorprendido Mr. Meshugge- Que desean?
- Nos gustaria hablar con usted, si no le importa...
-Por supuesto que no. Pasen, pasen- contesto sonriente Mr. Meshugge- les apetece una taza de te?
- Si, muy amable - contesto el oficial Tipps- El mio con dos azucarillos, Gracias.
Se dirigio a la cocina Mr. Meshugge, seguido por el oficial Tipps y el agente Robertson. Una vez dentro, Mr. Meshugge invito a los dos policias a sentarse en la pequeña mesa de madera, mientras el calentaba el agua.
-Disculpeme señor- dijo el agente Robertson, dirigiendose a Mr. Meshugge - Me permite utilizar el servicio?
- Otra vez, Robertson?- dijo en tono represivo el oficial Tipps - Cuantas veces he de decirle que no abuse tanto del chocolate?
- Lo siento señor - contesto Robertson al oficial, avergonzado.
- No se preocupe, no pasa nada - dijo Mr. Meshugge sonriente- el baño esta arriba, segunda puerta a la izquierda. No tiene perdida...
-Gracias!, esto...disculpeme- y Robertson salio de la cocina con premura, bajando la cabeza para no ver la mirada de reproche del oficial Tipps.
Un minuto de silencio siguio al a marcha de Robertson. En ese minuto, Mr. Meshugge sintio la inquisidora mirada de Tipps, clavandose en su nuca. Y carraspeando un poco se dirigio a el.
- Bueno, aqui esta el te. Tenga usted, con dos azucarillos.
-Muy amable - Contesto Tipps, dando un sorbo y dejando la taza en la mesa.


Robertson, regreso a la cocina visiblemente mas aliviado. Su estomago, se resentia a causa de su gran pasion. El chocolate era su debilidad y su perdicion, pues por poco que tomara, se veia obligado a recurrir al aseo mas a menudo de lo que desearia. Pero esa mañana, su estomago estaba soportando un peso aun mayor. El nerviosismo que le provocaba el caso que el mismo y el oficial Tipps tenian entre manos, era bastante peor para su estomago que todo el chocolate del mundo.
- Disculpenme señores - Dijo Robertson al entrar - Estoy algo indispuesto.Dicho esto, fue a sentarse en la silla y agradecio el te a Mr. Meshugge. Dio un trago y colocando la taza en la mesa, se dispuso a escuchar con atencion la conversacion entre el oficial y Mr. Meshugge.
- Bien señores - dijo Mr. Meshugge - de que querian hablarme?
- Mr. Meshugge, imagino que lee usted la prensa y estara al coriente de los ultimos sucesos, no?- pregunto interesado el oficial Tipps.
- Pues francamente no - contesto este - en realidad prefiero leer otro tipo de prensa. Algo mas inverosimil si lo prefiere, pero mucho mas divertida que el resto de publicaciones.
- Mr. Meshugge, permitame que vaya al grano - Dijo Tipps con gravedad en el semblante - hemos venido a verle por las desapariciones ocurridas desde hace algunos meses.
- Desapariciones? - Pregunto Mr. Meshugge - quien ha desaparecido?
- Doce muchachas. Doce señoritas de moral alegre, si usted me entiende - Dijo Robertson. - Al parecer, estas señoritas pertenecian al extenso catalogo de "Damas de Compañia" de Madame Cardbridge, cuya casa se encuentra en Avery Road.
- Se refiere a esa enorme casa de color rosa, que hay al lado del estanco del Sr. Atwells?
- La misma - contesto Tipps- todas las señoritas desaparecidas, vivian y ejercian sus actividades alli. Solo en segun que ocasiones, las muchachas se desplazaban a otro lugar para realizar sus servicios. Y siempre, cuando el cliente era de especial importancia.
Despues de dar otro trago de te, el oficial continuo.
- El caso es, que Madame Cardbridge denuncio las desapariciones, pero no podia aportar mucha informacion al respecto. todas las muchachas desaparecidas, cumplian esos servicios para clientes importantes.
- Lo obvio seria investigar a esos clientes- dijo Robertson - y eso hicimos. Madame Carbridge no deseaba revelar los nombres de esos importantes clientes, pues al parecer ese era el principal requisito para la contratacion de los servicios especiales, pero al final cedio con la condicion de que esos nombres no trascendieran a la opinion publica. Salvo el responsable de las desapariciones, si este era uno de los mencionados clientes. Madame Cardbridge no precisa de este tipo de publicidad negativa. Su negocio ya levanta polvaredas por si mismo.
- Ya veo - dijo Mr. Meshugge, mientras rellenaba las tazas de te de los policias.
- Como le decimos - continuo Tipps - investigamos a esos clientes , pero no hallamos ninguna evidencia. Todos eran personas con cargos publicos y conocidos sobradamente. Todos salvo uno. Al parecer, alguien que no habia sido cliente hasta el momento en el que casualmente empezaron ha desaparecer las señoritas.
- Dicho cliente - añadio Robertson - Se citaba con las muchachas siempre en lugares diferentes y pagaba los servicios por adelantado, mediante un sobre que iba dirigido a Madame Cardbridge. En dicho sobre, iba tambien incluido las condiciones y el lugar de los encuentros.
Robertson empezaba a sentirse algo somnoliento y Tipps parecia realizar grandes esfuerzos por mantener los ojos abiertos, mientra Mr. Meshugge sin perder la sonrisa, llenaba por tercera vez las tazas de los agentes de Scotland Yard.
- Madame Cardbridge nos dijo que nunca vio a ese cliente en persona - dijo el oficial - y las cartas iban firmada por un tal Laurence. Por lo que comprendera, fue bastante dificil encontrar alguna pista o indicacion de quien podria ser ese Laurence. Hasta hace dos dias.
- Recibimos una llamada anonima de alguien que decia poseer informacion a cerca de las desapariciones. El caballero que realizo la llamada, dijo haber visto a la misma persona con cada una de las señoritas que desaparecieron. Solo dijo dos palabras antes de colgar. Charlie Bradford!
- Charlie Bradford, el dependiente de correos? - dijo incredulo Mr. Meshugge.
- El mismo - asintio el oficial Tipps .
- Me esta diciendo que Charlie es el responsable de las desapariciones? - pregunto interesado Mr. Meshugge.
- Esa fue nuestra primera impresion - contesto el agente Robertson - asi que fuimos a la oficina de correos y alli nos dijeron que Charlie llevaba algun tiempo sin ir a trabajar. Al parecer, llamo a la oficina diciendo que sufria algun tipo de afeccion y que se quedaria en cama. Pero nos dijeron en la oficina, que habian pasado dos meses desde su llamada y que no habian podido contactar de nuevo con el.Aunque confesaron no darle demasiada importancia al asunto, pensando que apareceria en cualquier momento. Asi pues, nos dirijimos a su apartamento en Carnaby street, donde solo bajo amenaza de derribar la puerta, nos recibio con un aspecto un tanto extraño.
- Parecia estar bajo los efectos de algun tipo de farmaco - continuo Tipps - estaba palido y sudoroso. Le costaba mantener el equilibrio. Parecia que iba a derrumbarse en cualquier momento.
- Le preguntamos si conocia a un tal Laurence, con el que le habian relacionado y entre balbuceos solo hacerto a decir que se encontraba muy mal y que deseaba acostarse. No era capaz de decir nada mas coherente, asi que decidi dejar a Robertson custodiandole en su casa mientras yo iria a la jefatura. Dado el lamentable aspecto que presentaba Charlie, no me fue dificil llevarme una nota escrita que habia visto al entrar en la mesita del recibidor. No era mas que la lista de la compra, pero mi instinto me impulso a cojerla. En la jefatura, entregue la nota a los expertos en caligrafia, que determinaron que la persona que habia escrito las cartas a Madame Cardbridge y la persona que habia escrito esa pequeña lista de la compra, eran la misma. Como ya era tarde, decidi ir a casa a dormir un poco, confiando en que Robertson se encargaria de la vigilancia. Lamentablemente, en cuanto llegue al apartamento de Charlie al dia siguiente, encontre la puerta abierta, a Robertson inconsciente, atado y amordazado en el suelo, un pañuelo, un pequeño recipiente con cloroformo y ningun rastro de Charlie.
- Charlie le hizo eso? - Mr. Meshugge se hallaba atonito - no puedo creerlo!
- No, no fue Charlie - contesto Robertson - el apenas podia moverse de la cama y quien fuera que me dejo inconsciente, me sujeto fuertemente mientras me drogaba.
- entendi que hubo alguien escondido en la casa. Y que por eso, Charlie tardo tanto en abrir la puerta- siguio el oficial - Alguien que se llevo a Charlie.
- Asi que el responsable de las cartas que recibia madame Cardbridge era Charlie- dijo Mr. Meshugge- y ahora que a desaparecido el tambien, ustedes estan como al principio. Sin pistas.
- En realidad no - Contesto Tipps, con verdaderos problemas para mantenerse despierto - despues de lograr, con no poco esfuerzo reanimar a Robertson, busque alguna pista en el apartamento. Y despues de buscar y buscar, encontre una nota escueta pero clara que me llevo a la siguiente pieza del rompecabezas.
Tipps notaba ya como en cuestion de segundos se desvaneceria. Busco con la mirada a Robertson, que se hallaba desmayado en la silla con la cabeza apoyada en la mesa, completamente fuera de combare.
- Digame, que decia la nota, oficial Tipps? - dijo Mr. Meshugge con un claro tono de burla en su voz.
Pero Tipps se desmayo antes de pronunciar una palabra. Asi que Mr. Meshugge, canturreando entre dientes, busco en los bolsillos del oficial Tipps hasta encontrar un pequeño papel doblado.
Al desdoblarlo, no pudo contener una sonrisa de satisfaccion. En la nota, ponia lo siguiente:

" Martes 7 de noviembre, Entregar la mercancia y cobrar el precio convenido a Mr. Meshugge."
- Charlie Laurence Bradford-


El oficial Tipps empezaba a despertarse. Estaba sentado en una silla. Le dolia mucho la cabeza y tardo algunos segundos en recordar lo sucedido. Junto con el agente Robertson, habian llegado a casa de Mr. Meshugge con la idea muy clara de su posible implicacion, en la trama de las prostitutas desaparecidas. Tipps, recordaba la conversacion con Mr. Meshugge. Y recordaba, como a medida que hablaban, el sueño se apoderaba de Robertson y de el mismo.
- El te! - se dijo aturdido aun el oficial - algo debio mezclar con el te.
Al mirar a su alrededor, el oficial apenas podia ver nada. Estaba en una habitacion. De hecho, estaba en el centro de la habitacion. Una bombilla colgaba del techo, balanceandose suavemente a dos o tres palmos de su cabeza. Mientras ponia en orden sus ideas, observo con mas detenimiento el entorno. Parecia un sotano. No habia ventanas y el aire, mezclado con el polvo le hizo toser, quemandole los pulmones. Podia ver en el suelo las huellas de grandes objetos que habian permanecido alli, hasta no hacia mucho. Pero ahora, era una habitacion vacia.
Comprobo extrañado, que no estaba atado. Intento levantarse, pero su cuerpo no parecia querer obedecerle. Despues de intentarlo un par de veces mas, logro incorporarse manteniendo el equilibrio a duras penas.
Al caminar, vio como sus piernas se movian muy torpemente. Tipps, se vio a si mismo como una pobre caricatura del monstruo de Frankenstein. Con la diferencia de que este, se movia como un maestro de baile en comparacion con los pasos arritmicos y torpes de Tipps en esos instantes.
Vio dos puertas, una a cada extremo de la habitacion-sotano. Caminando torpemente, llego a la puerta que quedaba a su derecha. Estaba cerrada y no se abriria sin una llave, que evidentemente , no estaba alli. Lamentando su suerte, Tipps se encamino lentamente hacia la otra puerta. Al girar el pomo, esta se abrio. Muy despacio, Tipps metia la cabeza en la oscuridad que provenia del otro lado. Cuatro escalones de piedra y lo que parecia un largo y humedo pasillo oscuro, eran la opcion mas clara si queria alir de ese sotano. Aunque supuso que la salida a la parte superior de la casa, era justamente por la puerta cerrada con llave. Resuelto a no permanecer alli por mas tiempo, se adentro en la oscuridad. Se trataba de un tunel bastante angosto. Aunque el suelo era bastante llano, las paredes parecian de roca natural. Como si unas enormes uñas, hubiesen excabado el tunel. El techo, abovedado, se alzaba poco mas de su cabeza. Podia tocarlo con las puntas de sus dedos. Decidido, aunque atemorizado tambien, avanzo lentamente. Se palpo a un lado del cinturon, comprobando que ya no llevaba su pistola.
No le importaba. Si hacia falta, se abriria paso a puñetazos.
No tardo en llegar al final del tunel. Alli, habia una puerta metalica. Tipps. coloco la oreja en la puerta, tratando de captar algun sonido, pero lo unico que parecio oir fue un continuo burbujeo.
Miro una vez hacia atras y tras cerciorarse de que continuaba solo, abrio lentamente la puerta metalica. Al entrar, su rostro mostraba perplejidad. Aquello, parecia un laboratorio. Cables, probetas humeantes, todo tipo de recipientes con extraños liquidos e instrumentos que bien podrian estar en un hospital. Tipps, avanzaba mirando todo aquello, rodeado de vapores pestilentes y del burbujeo, que parecia llegar desde todos los puntos de la habitacion.
Vio tambien, un muro que parecia dividir la estancia en dos. Carecia de puerta alguna y para llegar al otro lado de la habitacion, solo tenia que cruzar por uno de los dos huecos entre el muro central y la pared. Al cruzarlo, vio algo que derrumbo su entereza por completo. Alli, en el otro lado, habia una mesa- quirofano. Y en la mesa, tapado con una sabana un bulto del tamaño de una persona. Vio tambien, varios bultos tapados con sabanas alrededor de la mesa-quirofano.
Temblando, como si el frio invierno hubiese penetrado directamente en su interior, se acerco a la camilla. Y con la garganta seca, alargo el brazo hasta cojer la sabana para retirar lentamente la misma. Con asombro, vio que el cuerpo alli tendido era el de una joven. La ultima de las muchachas desaparecidas. Tenia la cabeza completamente afeitada y su rostro, carecia de maquillaje alguno, pero la reconocio al instante. Aquella chiquilla no tendria mas de veinte años.
El oficial, observaba horrorizado las pequeñas mangeras succionadoras que atravesaban el cuerpo de la muchacha, extrayendole sus fluidos vitales e inyectandole otra sustancia.
- Vaya, asi que estaba usted aqui - dijo una voz detras del oficial - creia que le habia atado. Con los años he ido perdiendo la memoria, sabe?
- Que diablos es esto - dijo Tipps, volviendose - que es lo que esta haciendo, Mr. Meshugge?
- Oh! seguro que usted lo sabe oficial Tipps - dijo Mr. Meshugge con sorna, mientras apuntaba a Tipps con su propia pistola- que ve a su alrededor?
- instrumentos quirurjicos. Cables y tubos de ensayo. Y una de las prostitutas desaparecidas. -dijo Tipps sintiendo como le invadia la furia - no saldra de esta Mr.Meshugge!
- Se equivoca - contesto este - no solo continuare mi negocio, sino que usted formara parte de el. - De que negocio esta hablando? - pregunto con aspereza el oficial, tratando de ganar algo de tiempo - a que demonios se puede dedicar usted con todo esto?
- Se lo mostrare - dijo Mr. Meshugge - por favor, dirijase hacia aquella puerta.
Tipps, avanzaba hacia una puerta que se hallaba e su derecha, seguido por Mr. Mesgugge, que no dejaba de apuntarle con la pistola. Con un gesto de su mano, Mr. Meshugge indico al oficial que abriera la puerta.
- Muy bien señor Tipps.
- oficial, no le importa - contesto este de manera cortante.
- Que quisquilloso es usted, oficial - dijo burlonamente Mr. Meshugge - adelante, entre!
El oficial, se adentro en una enorme estancia oscura. De pronto, se encendio la luz del recinto. Mr. Meshugge con algo de teatralidad, habia accionado el interruptor.
- Aqui lo tiene. Que le parece, oficial Tipps?
Tipps observo a una treintena de maniquies delante de sus ojos. Se hallaban envueltos en unas enormes bolsas de plastico transparente individuales. Tipps no encontraba nada extraño en aquellos maniquies. Podrian estar en cualquier tienda de ropa. Pero entonces lo vio. Se acerco a una de aquellas enormes bolsas y desgarrando el plastico a la altura de la cara, comprobo horrorizado la verdad.
- Robertson! - exclamo temblando de ira .
Tipps no podia creerlo. Robertson se se hallaba vestido con su uniforme de policia, blandiendo su porra y sin ningun signo de vida en sus ojos.
- Usted le ha... - Tipps se veia con grandes dificultades para expresarse debido a su furia .
-Si. Lo he convertido en una pieza de coleccionismo. Como todas las demas personas que ve aqui.
- coleccionismo? - Tipps apenas podia controlar su ira -esta diciendome que colecciona personas?
- Yo no! - contesto Mr. Meshugge, fingiendose ofendido - yo solo fabrico los maniquies y luego los vendo. Es un negocio muy lucrativo, creame.
- Usted es un demente - grito Tipps - quien querria comprar una monstruosidad semejante?
- La mayoria son excentricos ricachones, que ya no saben que hacer con su dinero. Pero basta que uno de ellos adquiera un articulo que los demas no tengan, por extravagante que sea, para que los demas se den de bofetadas para adquirir otro igual o mejor. Y creame, la envidia de esta gente, les lleva a pagar precios realmente absurdos.
- Asi pues - continuo Mr. Meshugge - esta de moda en las grandes esferas, adquirir estos "maniquies"reales. Con atuendos reales y sus complementos - Mr. Meshuge sonreia sin cesar.
- Asi que usted raptaba a las prostitutas para su asqueroso negocio, eh?
- En realidad se ocupaba Charlie - contesto Mr.Meshugge - el era mas joven, fuerte y atractivo que yo. El se encargaba de contratar los servicios de las muchachas y luego las traia aqui. Y le pagaba muy bien. Pero un dia, empezo a tener remordimientos e incluso llegamos a discutir. Me amenazo con denunciarme y no tuve mas remedio que prescindir de sus servicios. Por suerte, uno de mis clientes estaba interesado en adquirir un "maniqui" de oficinista de correos y le pude dar salida al producto. Ya esta listo para el envio - dijo Mr. Meshugge señalando otra de las bolsas, en cuyo interior se podia apreciar la figura de Charlie, vestido de oficinista de correos.
Tipps notaba como le daba vueltas su cabeza. Tenia muchas preguntas en su mente, pero alli de pie, entre aquellos cadaveres embalsamados y con Mr. Meshugge apuntandole con la pistola, no era capaz de mover un musculo. El horror le inmovilizaba.
-No se saldra con la suya, demente - le espeto Tipps - si no doy señales de vida en veiticuatro horas, la jefatura abrira una investigacion. Saben que Robertson y yo, vinimos aqui y sera el primer sitio donde vengan a mirar.
- No intente engañarme- contesto Mr. Meshugge - el ultimo lugar donde sabian en jefatura que se encontraban usted y Robertson, era en el apartamento de Charlie. Y alli no encontraran nada. Yo mismo me encargue en su momento de "limpiar" el piso. Jamas encontraran una evidencia de que estuve alli. De todos modos le informo que he decidido trasladarme a un lugar mas tranquilo. Gracias a mi bien remunerado negocio, puedo permitirme el lujo de buscar el sosiego en las afueras, o en otro condado si me apetece.
-Y ahora mi querido oficial Tipps, es el momento de que usted se una a la coleccion. Ya he encontrado un cliente que pagara una excelente suma de dinero pr una pareja de policias, que serviran de decoracion en su mansion del norte del pais - dijo Mr. Meshugge con su impecable sonrisa - si le sirve de consuelo, sera admirado por gente muy importante.
Dicho lo cual, Mr. Meshugge golpeo fuertemente a Tipps con la culata de la pistola en la sien, dejandolo completamente incosciente.
Dos dias despues, el timbre del hogar de Mr. Meshugge volvia a sonar.
- Buenos dias, soy de transportes Hightways - dijo el hombre, al abrir la puerta Mr. Meshugge.
- Ah si, le esperaba -dijo sonriente Mr. Meshugge - por favor sigame, los tengo aqui mismo.
El empleado de la empresa de transportes siguio a Mr. Meshugge hasta el comedor, donde dos enormes bultos envueltos en papel marron aguardanban inmoviles.
- Son dos maniquies si no me equivoco - dijo el empleado, mientras revisaba el albaran de pedidos.
- Eso es - Dijo satisfecho Mr. Meshugge - por favor, tenga cuidado al cojerlos. Son muy delicados.
-No se preocupe - dijo el transportista, sonriendo - llegaran de una pieza.
Mr. Meshugge observava al empleado de transportes, mientras este cargaba los dos maniquies en la furgoneta.
- Bueno, una firmita aqui. Eso es. Bueno, hasta la proxima - dijo el transpotista antes de subir a la furgoneta.
- Gracias, hasta la proxima -contesto sonriente Mr. Meshugge.
- Bueno -se dijo asi mismo Mr. Meshugge - espero que tengan buen viaje, oficial Tipps y agente Robertson.
Dicho esto, se metio en su casa y canturreando entre dientes, se encamino hacia la cocina. Tenia que desayunar bien, pues habia recibido otro encargo. Mientras se preparaba algo de desayuno, recordaba la conversacion que habia mantenido alli mismo con el oficial Tipps. Y de nuevo sonrio. Despues se centro en su nuevo encargo. Visualizo los detalles del mismo y de como iba a encontrar y adquirir su nuevo producto. Esta vez, le pedian dos niños y dos niñas con su uniforme escolar. Mr. Meshugge, conocia la existencia de un orfanato en el que tenia pensado hacer algunas suculentas donaciones, que sin duda, le abririan las puertas. Al rato, despues del desayuno y ya vestido, se dirigio al recibidor. Y tras cojer su abrigo, su sombrero y su paraguas, salio a la calle silbando una alegre tonadilla.

Finito

3 Como dice?:

Parche dijo...

Buenobuenobueno.

Yo desaparezco un rato y a la gente le da por hacer gri-jits?

Siejqueee....

Parche dijo...

Vuelvo a ser yo.

Sólo aclarar que el "Buenobuenobueno" debe leerse con voz de Jesús Puente.

gevaudan dijo...

Juas! Los gri-jits del veranoooorl...No me desaparezca tanto, señor P...la net no es lo mismoooorl....